sábado, 5 de julio de 2008


Nunca el cesped fue tan verde.
Nunca brillaron tanto unos ojos.
Nunca lloré por amor.
Nunca pensé que pudieras existir.

Nunca imaginé que pudieramos encontrarnos.
Nunca digas Nunca

T e q u i e r o


2.11.2007





1 comentario:

Anónimo dijo...

A veces me cuesta recordar, me cuesta reunir las pocas fuerzas que tengo al final del día y bucear en mi embotada cabeza para rescatar tan solo una de las vivencias que he compartido contigo.

Cuando finalmente tengo una en mente, debo reconocer que me cuesta separarla de todas esas historias que algún día leí o imaginé imposibles... es difícil separar la imaginación del recuerdo cuando ambas se parecen tanto...

...pero cuando por fin me encuentro dentro del recuerdo, mirándote profundamente como lo hice quizá unos meses antes, unas semanas, unos días, unas horas... cuando por fin me encuentro a mi mismo reflejado en tus ojos azul claro y siento de nuevo tus labios contra los míos, cuando susurro al aire esas dos palabras... cuando me doy cuenta de que vivo en ese sueño que jamás creí que pudiera ser real...

Durante unos segundos dejo de percibir lo que me rodea mientras espero tu respuesta y pienso; pienso en el tiempo que no estamos pudiendo pasar juntos, en lo cansados que estamos a veces... pero la certeza de que no falta mucho para que mi recuerdo se vuelva a materializar, para poder volver a estar en algún sitio, no importa donde, mirándote a los ojos de nuevo, me demuestra que todos los esfuerzos que estamos haciendo valen con creces el tiempo que les dedicamos. Son como esos instantes en que, unidos en un abrazo, espero a escuchar esas dos palabras que lo dicen todo y que representan mucho más, ese momento de incertidumbre en el que por un instante nada vale más que una respuesta acertada, pero sobre todo sentida, que pone punto y final a todas las esperas, dudas y vacilaciones que hayan podido existir jamás...

te quiero